15 de mayo de 2012

¡Hasta siempre, desesperadas!

Susan, Lynette, Bree y Gabrielle se mudan de Wisteria Lane, y lo hacen de la mejor forma y al más puro estilo desesperado al que tanto nos han tenido acostumbrados los últimos 8 años de nuestras vidas. Si bien la ficción familiar de la ABC había perdido fuerza y se desinflaba por momentos (cosa que los índices de audiencia han demostrado), ha sabido ponerle un punto y final que ha retomado la altura deseada por todos sus fans, con constantes homenajes a las primeras temporadas y las pinceladas de humor tan características de aquel piloto emitido en 2004 en torno a los personajes a los que han dado vida Teri Hatcher, Felicity Huffman, Marcia Cross y Eva Longoria respectivamente.



Ya advirtió Marc Cherry, su creador, que desde el minuto uno de Mujeres Desesperadas, él ya conocía su final. Pero no un final a grandes rasgos, sino su última escena; la más concreta; cuando ya no es sólo Mary Alice (Brenda Strong), sino todos los que han muerto a lo largo de la ficción los que nos observan desde la calle, como si de un purgatorio se tratara; una delgada línea entre la vida y la muerte para conocer qué secretos queremos esconder, aunque nunca queden ocultos del todo.

Y es que Mujeres Desesperadas empezó queriendo ser una comedia sobre la vida cotidiana de cuatro mujeres casadas que buscan su "happy ending" después de contraer matrimonio, lo que nos hizo a muchos pecar (con ellas), y compararlas con anteriores series femeninas como Sexo en Nueva York (Sex and the city).

Sin embargo, mientras que ésta segunda se centra mucho más en el amor como ideal y en la constante búsqueda de ese "happy ending" bien arraigado en la cultura norteamericana, las desesperadas no quisieron quedarse ahí, y a lo largo de su ficción, moralinas aparte, nos han hecho comprender que lo que importa no es la meta, sino el viaje, tal y como ocurría con Lost.

La verdad es que esta ficción me ha acompañado muy de cerca, porque dejando a un lado los misterios curiosos o las situaciones de ciencia ficción también experimentadas, de las cientos de escenas de la vida diaria que han representado es casi imposible no identificarse con alguna; Aunque no seas ni mujer ni ama de casa, ¿Quién no ha tenido desamores, citas desastrosas o empleos fallidos? ¿Quién no ha sentido que debía sacrificar opciones? ¿Quién no ha guardado secretos alguna vez o a quién no le han confiado alguno? Y lo más importante... ¿A quién no le ha cambiado la vida a lo largo de los últimos ocho años?

Estaba claro que la serie estaba desinflada, que poco a poco sus personajes fueron perdiendo esa esencia tan fuerte de sus comienzos y que cada vez sus vivencias eran más y más surrealistas, pero para muchos esta relación con estas cuatro mujeres ha sido la más duradera, con sus altibajos; pero, como cualquiera, de la que tanto hemos aprendido al final.


Así se despiden las desesperadas, con un sabor amable que nos anima a pensar que "la vida, por muy desesperada que sea, es siempre maravillosa", y eso nos lo recuerda precisamente la que se pegó un tiro en el capítulo piloto, Mary Alice, como si hubiera aprendido esa sabia lección y nos la transmitiera a todos los espectadores en su papel de eterna narradora (Que ahora muchos seguiremos imaginando a ratos en nuestras cotidianidades).

Cierto es, por otro lado, que detrás hay un regusto católico y apostólico que a muchos disgusta, como si por ejemplo, abortar o suicidarse fueran pecados capitales. Así lo vimos en la sexta temporada, cuando una Lynnete ya madura se vuelve a quedar embarazada de gemelos y aunque atormentada, jamás se lo plantea; O como toda la serie trama su esencia sobre la idea de que suicidarse es egoísta, ya no sólo por Mary Alice, sino visto en René (Vanesa Williams) cuando cuenta que su madre le dejó una nota que ponía "lo siento, dos palabras diminutas para quedarme sin madre el resto de mi vida".

Pero es que esta serie refleja justo eso para después autocriticarse y autocriticar muchas de estas actitudes; algo que en el fondo siempre será tan americano.

Así es concebido en constantes ejemplos: el asesino de la calle es el patriota que tiene una bandera norteamericana en su jardín, la modelo superficial y mimada es la que se topará con la más sabia madurez o la más perfecta de todas resultará una alcohólica promiscua... 

Pero, siguiendo con la última, se le recordará (y nos recordarán a todos) que de eso trata "ser humano"; y una a una irán abandonando el barrio de Wisteria Lane con las lecciones que en convivencia han aprendido, demostrando que lo que su calle ha sido en realidad no es el final de un "happy ending", sino la vida misma, con sus momentos buenos y malos; o buenísimos y malísimos. O incluso, con momentos de querer pegarse un tiro. 


Y aunque algunos (O más bien algunas) cruzarán esa línea, para las que supieron (sepan) mantener el tipo, aunque desesperadas, la vida continuará; y Wisteria Lane, como ocurrió una vez con la isla de Lost, seguirá acogiendo a todas aquellas personas que crean que ahí termina todo y que, en el fondo, tendrán que seguir descubriéndose.

¿Cuánto queremos saber de nuestros vecinos? Era otra de las grandes pesquisas a las que, al final, Susan Delfino dará respuesta con otra pregunta: "Hay gente que nunca llega a conocer a los de la puerta de al lado, y nosotras lo hemos compartido todo... ¿Cómo tuvimos tanta suerte?"

Tras esa fortuna, las chicas prometerán jugar a sus partidas de póker muchas más veces mientras puedan, tal y como vimos a lo largo de estos años, pero "aunque fue una promesa sincera, desgraciadamente no se cumplirá", pues la vida se seguirá cobrando caprichos que nos separarán de familiares y amigos a menudo, y aunque deberíamos apreciarlas tal y como el don que nos es regalado al nacer, la mayoría seguirá tratando de esconder secretos que además, como dicen, nunca permanecerán ocultos.

Uc.

6 comentarios

L. Gante dijo...

Me ha alegrado muchísimo volver a encontrar una entrada tuya en el blog. ¡Tú sí que nos tenías "desesperadas"! Y me alegra saber, también, que hemos compartido la pasión por esta serie a lo largo de los años y que incluso le hemos dedicado ambos alguna de nuestras entradas en nuestros blogs. En mi caso creo que me siento identificada con la serie porque puedo ser un mucho de Lynette, algo de Susan, bastante de Gaby y una pizca de Bree. En el caso de los señores, me alegro de que no seas de esos que veían la serie sólo para ver señoras estupendas.

PINKY dijo...

Manu ,por fin te vemos ,pero que es de vida ? seguro que estarias muy ocupado y eso me alegra ,te hechaba mucho de menos
Asi que ya sabes ,que escribas sobre lo que escribas ,siempre lo haces muy bien y te sigo
Besinos

dani dijo...

Hola Manu.
Bienvenido de nuevo al mundo de los "blogeros", has retornado con fuerzas y espero que sigas ofreciendonos cosas tan interesantes con el buen gusto que te caracteriza.
Un fuerte abrazo

Manu Sánchez Acero dijo...

Hola amigos!!!!!!

Me alegra mucho saber de vosotros y os he echado mucho de menos yo también :) Y sabéis que no es ningún cumplido!!

Me mantengo muy ocupado y en junio tendré que despedir el blog definitivamente, pero no os preocupéis que ya os iré informando de todo, incluyendo dónde podréis encontrarme después.

Este blog, como las "desesperadas" de Wisteria Lane, también tiene que descansar y yo necesito un cambio de aires, dado que he estirado ya demasiado esta etapa de 'Universitario cualquiera' cuando hace ya un año que dejé de serlo realmente.

Por eso principalmente, además de por falta de tiempo, me parece que tengo que cerrar el blog con los honores que, a mi juicio, se merece.

Además de los reconocimientos qe me he encontrado por el camino y de los que hoy no quepo de gozo, esta ha sido, por encima de todo, "Mi casita virtual" durante años, donde me he sentido muy a gusto y afortunado de estar, y donde os he conocido a todos vosotros, gente estupenda :) Por eso como os cuento, os iré informando del futuro.

De momento aún tengo pendiente alguna que otra entrada antes de despedirme!! :)

Así que lo dicho. Nos leemos!!!

Muchos besos y abrazos,

Manu UC.

Javi dijo...

El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. No os diré no lloréis pues no todas las lágrimas son amargas.
Nada dura eternamente, siempre llega un momento en el que debemos decir adiós al mundo que conocemos, adiós a todo lo que dábamos por sentado, adiós a aquellos que creíamos que nunca nos abandonarían, y cuando estos cambios se producen por fin, cuando lo conocido se ha ido y lo desconocido ha ocupado su lugar, lo único que podemos hacer es decir: hola y bienvenidos.
La parte más importante de tu vida fue la parte que pasaste con estas personas.

Yo poco mas puedo añadir a este forzado crisol de diálogos. La vida esta llena de experiencias y no todas las vivimos en primera persona. Algunas afortunadamente podemos vivirlas y sentirlas a través de personajes de ficción.

¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Hasta siempre desesperad@s

don Gerardo de Suecia dijo...

Por qué las manzanas...?


 
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