23 de abril de 2011

Semana Santa en Salamanca (II) - Día del Libro y de la Rosa

El saber sí ocupa lugar. Concretamente los 12.336 kilómetros cuadrados por donde se extiende la provincia de Salamanca, reconocida no sólo por tener la universidad más antigua de España (Y siendo la primera con tal titulo en toda Europa desde 1253), sino también por poseer una Semana Santa de interés turístico internacional reconocido en 2003, cumplir veinte años como Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco en 2008 y un conglomerado de sabiduría y sentimiento en cada una de sus calles, callejuelas y rincones, por siempre jamás.
Desde su centro, La Plaza Mayor, de un extremo hasta el otro y de la noche al día, abriremos una puerta hacia el saber para husmear lo que una vez sintieron gran parte de los mayores literatos de nuestra historia...


Los maestros del pasado otorgarán una invitación exclusiva a los nuevos reyes que quieren abrazar nuestro presente, porque si bien es cierto que el espacio aquí es limitado, su tiempo nunca lo será, trascendiendo en nuestras almas para mostrarnos de puntillas las caricias de su Sino. Y así algunos de los más grandes como Salinas, Unamuno o la contemporánea Martín Gaite, resucitarán en nuestra poesía como Jesucristo hace cada Semana Santa en el alma de tantos cristianos...




Conventos como el de San Esteban nos brindan su secreto más preciado como el agua que bebemos de la fuente los que estamos vivos, aunque sepamos, en el fondo, que nuestro conocimiento quedará saciado cuan saciada esté nuestra sed...





Entonces Colón vuelve a advertirnos que algunos espacios permanecerán cerrados para los más débiles...


Bien porque aún muchos de ellos andan en constante construcción o bien porque nuestra ignorancia nos impide seguir y nos hace retomar nuestra más inconsciente pero feliz infancia: Volvemos al pasado. Lo hacemos para aprender partiendo de cero, para responder ante lo auténtico de una vida que algún día será plena...

Así llegamos hasta la Universidad de Salamanca; La más antigua. La más hermosa. Nos hablan de la Leyenda de la Rana, y es que si la encuentras en su fachada debes pedir un deseo para que tengas suerte y una inmunidad permanente justo antes de entrar a sus aulas para iniciar el camino del aprendizaje...



Haremos una parada para visitar algún escondite que se aleje de todo y de todos con objeto de descubrir que en él también hay luz, belleza y vida...


Atributos a los que acompañarán después los escaparates y la buena comida...


Y aunque el tiempo no exista en este lugar, siempre nos da la hora para regresar. Por eso observaremos como tras nosotros la vieja muralla que una vez fue, sigue imponiendo su presencia para echarle un pulso al reloj que en punto una vez marcó...

Las claves de sol de los viejos monjes resucitarán desde sus claustros para sobrevolar por encima de nuestras mentes y será por sus notas cuando nos daremos por fin cuenta: Hemos viajado al siglo XVI.



Resuena el toque de queda y esta vez serán los Jesuitas los que nos inviten a subir por la Escalera Noble de su Universidad Pontificia, firmada por muchos de sus más fieles guías, hasta llegar al Aula Magna donde, al fondo, queda un Concilio de Trento ya pasado que juzgará nuestras tesis más presentes...


Quizás por miedo a no pasar la prueba queramos escapar, y entonces damos con el Lazarillo de Tormes, que sin querer queriendo nos indica a todos los ciegos del mundo cuál es el final...

No me he ido y ya te extraño... Imagino unas palabras que tengo con Martín Gaite justo antes de que se la lleve su nacimiento:

-Te conocí en mi mundo inventado, cuando en el real ya te habías marchado; Era yo el que te leía cada noche y cada día, mientras tú me espiabas desde esta apartada orilla, ¿Quién era yo para juzgar a tu Leonardo Villalba mientras sabía que criabas malvas? ¿Quién eras tú para balbucear de mi mundo si yo en el tuyo nunca estaba? La verdad se cierne sobre el universo; Este en el que hoy te cuento mis hazañas; Y si de verdad las quieres escuchar, aunque imaginaria, es que en el fondo, me amas-, me atreví a señalar rabioso.
-Ignorante tú, si piensas eso. Más no te amo; Y aunque admiro tu desdén en este mundo de placer, sólo miro, leo y corro, entre tus humildes batallas-, me respondió ella.
-¿Qué has de ver, vieja mujer, para enamorarte de mí de una vez?-, la pregunté desesperado.
-Nada más que tu presencia, que la mía se marchó; Es tu turno, ya te toca; Deja huella en esta estrella, que de cerca si la miras, creen los hombres en mi adiós-.

Y sin más, Martín Gaite se tornó; Y en el barco que mira a lo más alto, sin un rumbo demasiado claro, desapareció.
Un universitario cualquiera. 

8 comentarios

Nela dijo...

Magnifica entrada. Salamanca es preciosa. Y eso de que " el saber no ocupa lugar" ¡discrepo!..¿no se donde meter, ya tantos libros, jajaja.
He disfrutado un montón, paseando por esa tu Salamanca.
Besos
Nela

Neogeminis dijo...

Qué excelente paseo nos has hecho dar por esos históricos rincones!...merecido homenaje a un lugar que -se adivina- amas sinceramente.
Me quedo imaginando cómo serán esas "floretas"...se ven tentadoras! jejejeje

Un abrazo.

geminis dijo...

oye guapo, que interesantes y hermosas imagenes nos regalaste en esta entrada, sobre todo para quienes no conocemos esos lugares,
besos

Adivín Serafín dijo...

Patrimonio de la hermosura sería su título noble.

Blogsaludos

Javi dijo...

Pues no tienen cartelito pero los madrileños que salen junto a las floretas tienen mejor pinta para mí :-)

Andi dijo...

Muhcas gracias por agregar y me alegro muchisimo que te guste como escribo ( si no no habrias agregado x) ) . Espero que los siguientes relatos te gusten :DDDD

dani dijo...

Nos has transmitido muy bien el encanto de Salamanca. Es una ciudad con un encanto especial. La noche salmantina, para mi, está llena de colores muy sutiles y calidos que llenan el espacio de una energía que se impregna en la piel.
Sigue con tu pasión por Salamanca, la pasión es muchas veces una buena compañera de viaje.
Tu post sobre "universitarios del mundo, uníos", me parece muy bueno. Pese a los ni-nis, la juventud es el motor de la renovación, de la revolución, del empuje. El futuro es vuestro.
Gracias por seguir mi blog http://danimarfi.blogspot.com

la Rosa Rusa dijo...

Impresionante, me he quedado sin palabras


 
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